
Nota de interés
En las verdes montañas de Cajamarca, una de las despensas agrícolas más importantes del país, germina algo más que cultivos, crece la esperanza de un campo próspero y transformador. En 2014, un grupo de agricultores decidió unirse con un objetivo común, hacer las cosas de manera diferente. Así nació la Asociación Agropecuaria Bioorgánica – Asabio, un colectivo que hoy reúne a 30 familias campesinas cajamarcunas que han encontrado en la arracacha no solo su sustento, sino una oportunidad para transformar su territorio.
El camino ha sido desafiante, pero ha estado marcado por la constancia, la organización y el acompañamiento de entidades como la Cámara de Comercio de Ibagué, que ha fortalecido sus capacidades mediante formación en manipulación de alimentos, comercialización y buenas prácticas agrícolas. Gracias a estas herramientas, Asabio no solo ha mejorado su productividad, sino que ha logrado prepararse para competir en un mercado cada vez más exigente.
Cajamarca guarda un tesoro dorado en la arracacha, un tubérculo andino rico en fibra, potasio, antioxidantes y vitaminas del complejo B. Este producto, cosechado con esmero, sale cada semana en toneladas hacia distintos rincones del país. Solo a Crepes & Waffles, Asabio entrega entre seis y siete toneladas semanales, cumpliendo con rigurosos estándares de calidad y presentación.
La alianza con Crepes & Waffles marcó un hito en su historia. Comenzaron en 2017 entregando apenas 60 kilos. Hoy, su arracacha llega a restaurantes de Bogotá, Medellín y Cali, y el crecimiento no se detuvo allí. Gracias a la confianza ganada, Asabio se convirtió en proveedor de otras 15 empresas, muchas de ellas exportadoras que llevan el producto colombiano a mercados de Estados Unidos y Europa.


Aunque la asociación no exporta directamente, su producción es clave para las compañías que sí lo hacen. Desde la siembra hasta la entrega, sus procesos han sido ajustados para cumplir con los más altos estándares. Actualmente, cuentan con maquinaria propia y espacios adecuados para el lavado, pelado, troceado y empaque del producto, además de un equipo comprometido que trabaja hasta cuatro días a la semana para cumplir con la demanda.
Asabio no solo ha dinamizado la economía local, sino que también ha generado empleo directo para entre 10 y 20 personas, e impacta de forma indirecta a más de 100 familias a través de su cadena productiva. Uno de sus mayores logros ha sido en el ámbito de género, donde el 80 % del personal está conformado por mujeres, muchas de ellas madres cabeza de hogar que hoy encuentran en la asociación una fuente de ingresos digna y estable.
Aquí, la arracacha no solo alimenta cuerpos, alimenta sueños, proyectos de vida y el sentido de pertenencia a una tierra fértil que resiste, trabaja y avanza. La historia de Asabio demuestra que, con acompañamiento, organización y trabajo colectivo, el campo colombiano tiene todo para conquistar mercados y corazones.






