
Nota empresarial
Un sabor tan nuestro como la achira ahora convertido en helado artesanal es la más reciente creación de María Camila Díaz Pimiento, emprendedora ibaguereña que transforma la tradición en innovación con un producto que despierta nostalgia y orgullo local.
Papoletas Helados Artesanales es mucho más que una marca, es una historia familiar contada a través del sabor. María Camila, comunicadora social y especialista en marketing estratégico, dejó atrás una exitosa carrera en Bogotá para regresar a su ciudad natal y liderar la tercera generación de una receta nacida en su hogar hace 50 años. Hoy rescata ingredientes autóctonos del Tolima y los convierte en experiencias sensoriales únicas. Apuesta por helados naturales, libres de colorantes y saborizantes artificiales, en un mercado dominado por productos industrializados.
“Nuestra propuesta rescata lo auténtico, lo convierte en una experiencia emocional y apuesta por el sabor real como puente entre tradición e innovación”, relata María Camila.
La más reciente muestra de este sello local es el helado de achira, un homenaje a la identidad tolimense que se presentó durante las Fiestas de San Juan y San Pedro de este año. Su debut fue en el Día de la Achira organizado por la Alcaldía de Ibagué, donde cautivó paladares con un sabor inesperado y profundamente nuestro que recibió elogios por su autenticidad.
“Llevar la achira al mundo de los helados fue un reto delicioso. Queríamos innovar sin perder la esencia, y el resultado ha sido un producto que emociona y reafirma que lo nuestro tiene valor y puede estar a otro nivel”, afirma María Camila.
Desde que formalizó la empresa en el 2024, Papoletas ha crecido de forma constante. Hoy cuenta con más de 20 sabores elaborados con fruta natural y sin aditivos. Entre las combinaciones más llamativas están maracumango, queso con bocadillo, pie de limón, cocado con arequipe, frutos rojos, chocomani y el más reciente, helado de achira, mezclando lo artesanal y lo local con un toque creativo que sorprende al paladar.
Detrás de cada sabor hay una historia de amor familiar y un compromiso firme con la calidad. María Camila trabaja junto a su mamá, guardiana de la receta original desde 1969. Ambas seleccionan cada fruta con cuidado, mantienen la esencia de la fórmula y la perfeccionan sin perder autenticidad.



“Trabajo de la mano con mi mamá, cuidando cada detalle de la receta. Para nosotras, no se trata solo de hacer un helado, sino de mantener viva una tradición”, afirma María Camila.
La historia de Papoletas también demuestra cómo el ecosistema emprendedor de Ibagué impulsa proyectos con propósito. Desde sus primeros pasos, María Camila recibió un acompañamiento clave, participando en capacitaciones que le ayudaron a estructurar su negocio, formalizarlo ante la Cámara de Comercio de Ibagué y avanzar en el registro de su marca ante la Superintendencia.
Con el apoyo del módulo de transformación digital fortaleció su estrategia de marketing y comunicación en redes, y ha participado en ferias como Ibagué Vamos de Compras, el Día Mundial del Emprendimiento, el directorio navideño de Ibagué a la Mesa y más recientemente en + Talante 2025 en la ciudad de Bogotá, donde presentó su innovador helado de achira.
“Más allá del respaldo técnico, María Camila destaca el valor de sentirse parte de una red que cree y apuesta por los emprendedores locales. Gracias a una conexión facilitada por la Cámara, logró vincularse con el SENA y la Red Tecnoparque La Granja, donde desarrolló la tabla nutricional del helado de guayaba agria, resaltando sus propiedades naturales y beneficios nutricionales.”
Este trabajo articulado entre instituciones le ha permitido consolidar su propuesta de valor con bases sólidas. Para ella es una muestra que cuando las redes de apoyo funcionan, los emprendimientos logran crecer con propósito.
“Cada feria ha sido una oportunidad para darnos a conocer, escuchar al público, aprender de otros emprendedores y fortalecer nuestra marca. Ver que alguien regresa por una segunda Papoleta, es una motivación inmensa para seguir creando”, asegura María Camila.
Papoletas no solo ofrece helados, también conecta generaciones, despierta recuerdos y convierte sabores típicos en símbolos de orgullo cultural. La meta de esta empresa es consolidarse como un referente nacional en helados artesanales, reconocido por su autenticidad, su arraigo local y su compromiso con la calidad.
María Camila sueña con que Papoletas llegue a otras ciudades de Colombia sin perder su esencia artesanal. Quiere que la marca cuente historias, impulse lo nuestro y abra oportunidades para otros emprendedores.
“Este camino exige esfuerzo, dedicación y constancia, pero vale la pena”, afirma. Y deja un mensaje claro para quienes apenas comienzan. “Cree, trabaja con el corazón y confía. Los sueños sí se cumplen”.






